Misericordia
Misericordia En la escalera detuvieron a Benina dos vejanconas, una de las cuales le dijo con mal modo: «¡Vaya, que confundirla a usted con Doña Guillermina!… ¡Zopencos, más que burros! Si aquella era un ángel vestido de persona, y esta… bien se ve que es una tía ordinaria, que viene acá dándose el pisto de repartir limosnas… ¡Señora!… ¡vaya una señora!… apestando a cebolla cruda… y con esas manos de fregar… Ahora se dan santas del pan pringao, y… ¡a cuarto las imágenes; caras de Dios a cuarto!».