Misericordia
Misericordia —Hombre, sí… Vaya, una apuestita: si no se rompe usted la cabeza, pago el alquiler del caballo.
—Y si usted no se desnuca en la máquina, la pago yo.
—Convenido. ¿Y tú, Polidura?
—¿Yo?… en el coche de San Francisco.
—Pues allá los tres. Sus convido a caracoles.
—Yo convido a lo que quieran —dijo Frasquito levantándose—; y si conseguimos traernos a Nina y al riffeño, convite general.
—El disloque…