Tristana

Tristana

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

21

«¡Ay Dios mío —decía Tristana para sí, cruzando las manos y mirando fijamente a su viejo—, cuánto sabe este maldito! Él es un pillastre redomado, sin conciencia; pero como saber… ¡vaya si sabe!…».

—¿Estás conforme con lo que te digo, pichona? —le preguntó D. Lepe, besando sus manos, sin disimular la alegría que le causaba el sentimiento íntimo de su victoria.

—Te diré… sí… Yo creo que no sirvo para lo doméstico; vamos, que no puedo entender… Pero no sé, no sé si las cosas que sueño se realizarán…

—¡Ay, yo lo veo tan claro como ésta es luz! —replicó Garrido con el acento de honrada convicción que sabía tomar en sus fórmulas de perjurio—. Créeme a mí… Un padre no engaña, y yo, arrepentido del daño que te hice, quiero ser padre para ti y nada más que padre.

Siguieron hablando de lo mismo, y D. Lope, con suma habilidad estratégica, evolucionó para ganarle al enemigo sus posiciones, y allí fue el ridiculizar la vida boba, la unión eterna con un ser vulgar y las prosas de la intimidad matrimoñesca.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker