Tristana
Tristana Vi茅ndole venir, Horacio quiso dar una vuelta a la conversaci贸n.
芦Mis prop贸sitos son que se instruya en un arte en que pueda lucir y gastar ese caudal inmenso de fluido acumulado en su sistema nervioso, los tesoros de pasi贸n art铆stica, de noble ambici贸n, que llenan su alma禄.
鈥擲i no es m谩s que eso, yo me basto y me sobro. No soy rico; pero poseo lo bastante para abrir a Tristana los caminos por donde pueda correr hacia la gloria una pobre cojita. Yo鈥 francamente, cre铆 que usted鈥
Queriendo obtener una declaraci贸n categ贸rica, y viendo que no la lograba por ataques oblicuos, embistiole de frente: 芦Pues yo cre铆 que usted, al venir aqu铆, tra铆a el prop贸sito de casarse con ella禄.
鈥斅asarme!鈥 隆oh!鈥 no 鈥攄ijo Horacio, desconcertado por el repentino golpe, pero rehaci茅ndose al momento鈥. Tristana es enemiga irreconciliable del matrimonio. 驴No lo sab铆a usted?
鈥斅縔o?鈥 no.
鈥擯ues s铆: lo detesta. Quiz谩 ve m谩s que todos nosotros; quiz谩 su mirada perspicua, o cierto instinto de adivinaci贸n concedido a las mujeres superiores, ve la sociedad futura que nosotros no vemos.