Zumalacárregui
Zumalacárregui —¿Lo ve usted?… Y digan que los sueños son burla de los sentidos. Monja, sí, señor; vestidita de monja, lo que no quiere decir que lo sea. El traje es un artificio o salvoconducto para la conspiración que se trae esa señora, correveidile de una taifa de capellanes masónicos y de carlistas vendidos a la nefanda Constitución. Y no va sola…
—En efecto, no va sola.
—La ha visto usted en compañía de un hato de religiosas expulsadas de Los Arcos, y que andan buscando un convento desmantelado donde meterse.