Zumalacárregui
Zumalacárregui Entró un ayudante con despachos que debían de ser urgentes, porque el General se aplicó a leerlos con avidez, y la conferencia fue interrumpida.
«Si vuecencia necesita despachar, o quiere recibir a alguien —le dijo el clérigo—, en la antesala aguardaré hasta que se me ordene.
—Sí, hágame el favor».
