Cuentos de Perrault
Cuentos de Perrault Al cabo de un mes Barba azul dijo a su mujer que se veÃa obligado a emprender un viaje a provincias, por lo menos de seis semanas, por un asunto de mucha importancia; que le rogaba se divirtiera mucho durante su ausencia, que invitara a sus amigas, que las llevara al campo si querÃa y que no dejase de comer bien.
—Estas son —le dijo— las llaves de los dos grandes guardamuebles; estas, las de la vajilla de oro y plata que no se saca a diario; estas, las de mis cajas fuertes, donde están el oro y la plata; esta, la de los estuches donde están las pedrerÃas, y esta, la llave maestra de todos los apartamentos. En cuanto a esta llavecita, es la del gabinete del fondo de la gran galerÃa del piso de abajo[95]: abrid todo, andad por donde queráis, pero os prohÃbo entrar en ese pequeño gabinete, y os lo prohÃbo de tal suerte que, si llegáis a abrirlo, no habrá nada que no podáis esperar de mi cólera.

Ella prometió observar estrictamente cuanto se le acababa de ordenar, y él, después de besarla, sube a su carroza y sale de viaje.
Las vecinas y las amigas no esperaron que fuesen a buscarlas para ir a casa de la recién casada, de tan impacientes como estaban por ver todas las riquezas de su casa, pues no se habÃan atrevido a ir cuando estaba el marido, porque su barba azul les daba miedo.