Cuentos de Perrault
Cuentos de Perrault 
OTRA MORALEJA
Si con tanta presteza,
el hijo de un humilde molinero
se ganó el corazón de una princesa,
y consiguió que lo mirase empero
con ojos de carnero degollado,
se debe a que, para inspirar ternura,
la juventud, el traje y la apostura
no son medios que traigan sin cuidado.