Cuentos de Perrault
Cuentos de Perrault En 1654 su hermano Pierre compra el cargo de recaudador de finanzas y nombra comisionado a Charles. Parece que este trabajo de recaudador no le ocupaba mucho tiempo, y se dedica a la lectura. Visita los salones literarios y, sin duda, la corte de Fouquet, el superintendente de Finanzas. Probablemente del influjo de libros y salones salieron sus primeros versos galantes. «Me puse a escribir versos —dice—, y el Retrato de Iris fue casi la primera obra que compuse». El poema es de 1659, y marca un camino literario que ya no abandonará: los versos de salón, galantes, de circunstancias, las odas conmemorativas de algún acontecimiento o en elogio de algún personaje constituirán, en definitiva, el grueso de su obra. La retórica preciosista será el ropaje habitual de sus versos, aunque adobada siempre con su característico humor, donde no faltan las bromas, algún chiste malicioso y sus ambiguas ironías sobre el amor y la mujer. Esta forma de hacer la encontraremos en los cuentos en verso, en las moralejas y en ciertos guiños y reticencias que salpican los cuentos en prosa.