Cuentos de Perrault
Cuentos de Perrault La Bella durmiente del bosque es uno de los cuentos más hermosos de Perrault. Todo ha sido aquà sabiamente dosificado, todo está dicho con las palabras imprescindibles, pero no por ello menos eficaces, en un estilo vivo y ágil sin dejar de ser sobrio, en un lenguaje claro sin perder esos toques de delicioso humorismo. Basta compararlo con Piel de Asno para comprender la enorme distancia que los separa: aquel tema, más popular que este si cabe, fue ahogado por la retórica afectada del académico; el de la Bella durmiente, en cambio, ha permanecido fresco y lozano hasta hoy, y difÃcilmente puede leerse sin una apacible, gozosa sonrisa. Hay momentos de una plasticidad asombrosa, como ese de la dormición del fuego y de los asadores, casi imposibles de captar, a no ser con la imagen congelada del cine. Frases de gran concisión y eficacia, como «poca elocuencia, mucho amor», que lamentablemente muchos traductores han hinchado con criterios literarios que se me escapan. IronÃas racionalistas, deliciosos juegos entre la realidad y el cuento, como la ausencia de sueño en una princesa que se habÃa tirado cien años durmiendo… No sé cuáles serÃan las pretensiones literarias que tendrÃa Perrault al escribir este cuento, pero, queriendo o sin querer, nos dejó una pequeña obra maestra.
Caperucita roja