El gato con botas
El gato con botas El marqués ofreció la mano a la joven princesa y, siguiendo al rey que subÃa el primero, entraron en una gran sala donde encontraron un magnÃfico refrigerio que el ogro habÃa preparado para sus amigos que vendrÃan a verlo ese mismo dÃa, pero que no se habÃan atrevido a entrar, al enterarse de que el rey estaba dentro. El rey, encantado con las buenas cualidades del Marqués de Carabás, al igual que su hija, que estaba prendada de él, y viendo los ricos bienes que poseÃa, le dijo, tras haber bebido cinco o seis copas:
—De vos dependerá únicamente, señor marqués, que seáis mi yerno.
El marqués, haciendo grandes reverencias, aceptó el honor que le hacÃa el rey; y ese mismo dÃa se casó con la princesa. El gato se convirtió en un gran señor, y ya no corrió tras los ratones más que por diversión.