Los cuentos de mama Oca
Los cuentos de mama Oca
RASE UN POBRE LEÑADOR, tan cansado de su vida que, según se cuenta, tenÃa de morirse deseos, porque en ningún de los agradables que habÃa alimentado se vio complacido. Cierto dÃa fuese al bosque, y como era en él costumbre, comenzó a quejarse de su suerte, cuando se le apareció Júpiter con el rayo en la mano. Grande fue el espanto del leñador, quien arrojándose al suelo, murmuró:
—Nada quiero; nada deseo.
—No temas, —le dijo Júpiter—. Tantas son tus quejas que quiero convencerte de su falta de fundamento. No olvides mis palabras: verás realizados tus tres primeros deseos, sea lo que fuere lo que desees. Elige lo que pueda hacerte dichoso y dejarte completamente satisfecho, y como tu felicidad de ti depende, reflexiona bien antes de formular tus deseos.
Pronunciadas estas palabras, Júpiter desapareció; y el leñador, loco de contento, cargóse la hacina, que no le pareció pesada, y dándole alas la alegrÃa, volvió a su casa, diciéndose mientras tanto:
—He de reflexionar mucho antes de tener un deseo. El caso es importante y quiero tomar consejo de mi mujer.
Saltando entró en su cabaña gritando: —Mujercita mÃa, enciende una buena lumbre y prepara abundante cena pues somos ricos, pero muy ricos; y tanta es nuestra dicha que todos nuestros deseos se verán realizados.
