La educacion del estoico
La educacion del estoico La preocupación de un individuo por sí mismo siempre me pareció la introducción, en materia literaria o filosófica, de una falta de educación. Quien escribe no repara en que está hablando por escrito, y así hay muchos que escriben cosas que nunca osarían decir. Hay quienes se extienden, en páginas y páginas, en la explicación y el análisis de su ser, cuando ellos mismos —o algunos de ellos por lo menos— no se permitirían fatigar a un auditorio, ni siquiera a uno bien dispuesto hacia ellos, con un recital de sus personalidades.
Comprobé que el pesimismo es muchas veces un fenómeno de rechazo sexual. Así es, claramente, el de Leopardi y el de Antero. En esta construcción de un sistema sobre los fenómenos sexuales propios, no puedo evitar ver algo implacablemente grosero y vil. Todos los individuos groseros tienen la necesidad de hacer un comentario sexual; y éste incluso los distingue. No pueden contar anécdotas más allá de la sexualidad; no saben tener espíritu más allá de la sexualidad. Ven en todos sus semejantes una razón sexual de ser.
¿Quién tiene el sistema del Universo con las deficiencias sexuales de cada cual?