Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Quiero ir, por mi propio deseo de analizarme, y en la medida que esto me afecte, poniendo en palabras los procesos mentales que en mi caso se reducen a uno, el de una vida consagrada en exclusiva al sueño, el de un alma educada sólo para soñar.
Viéndome desde fuera, como suelo verme, soy un inepto para la acción, y me perturba la idea de tener que dar pasos y realizar gesticulaciones, desmañado para hablar con los demás, sin lucidez interior para entretenerme con lo que causa esfuerzo a mi espíritu, ni capacidad física para aplicarme a cualquier simple mecanismo de entretenimiento mientras trabajo.
Eso es lo natural en mí. Se entiende que el soñador sea así. Toda la realidad me molesta. La conversación de los demás proyecta sobre mí una enorme angustia. La realidad de las otras almas me sorprende de continuo. La vasta red de inconsciencias que teje cualquier acción normal me parece una ilusión absurda, sin coherencia plausible, nada.
Pero si sólo se creyera que desconozco todos los trasuntos de la sicología ajena, que fallo en la percepción nítida de las razones y de los íntimos pensamientos de los demás, se estaría falseando lo que soy.