Libro del desasosiego
Libro del desasosiego La suprema gloria de todo esto, mi amor, estriba en pensar que tal vez nada de esto sea verdad, ni en yo creerlo verdadero.
Y cuando la mentira comience a sernos placentera, digamos la verdad para mentirnos. Y si nos causa angustia, detengámonos, para que el sufrimiento no nos represente un placer ni siquiera de forma perversa…
Con un puro carísimo y los ojos cerrados es ser rico.
Como quien vuelve al lugar donde pasó su juventud, consigo, con un cigarro barato, regresar entero al lugar de mi vida en que los fumaba. A través del sabor leve del humo revivo todo el pasado.
Otras veces será un cierto dulce. Un simple bombón de chocolate me descompone los nervios por un exceso de recuerdos que los estremece. ¡La infancia! En cuanto se clava entre mis dientes la masa oscura y blanda, tomo y paladeo mis humildes felicidades de compañero alegre del soldado de plomo, del caballero coherente con la caña casual de mi caballo. Me vienen las lágrimas a los ojos y junto al sabor del chocolate, se mezcla a su sabor la felicidad pasada, mi infancia perdida, y pertenezco con voluptuosidad a la suavidad de mi dolor.
No por simple es menos solemne esta liturgia mía del paladar.
