Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Pero es el humo de un cigarro el que más espiritualmente reconstruye mis momentos pasados. Apenas roza mi consciencia de paladar. Por eso más en grupo y como transferencia me evoca las horas donde he muerto, y cuanto más lejanas se presentan, cuanto más neblinosas, más me envuelven, cuanto más etéreas, más las hago cuerpo. Un cigarro mentolado o un puro barato nublan de suavidad algunos de mis mejores momentos. Con qué sutil posibilidad de sabor-aroma reconstruyo los escenarios muertos y presto otra vez los colores de un pasado, tan siglo XVIII por alejamiento malicioso y cansado, tan medieval por lo inevitablemente perdido.
En cada gota de lluvia mi errada vida llora en la naturaleza. Hay algo en mi desasosiego en ese gota a gota, en ese llover y llover con que la tristeza del dÃa se descompone inútilmente sobre la tierra.
Llueve tanto, tanto. Mi alma se empapa al oÃrlo. Tanto… Mi carne es lÃquida y acuosa en torno a mi sensación de ella.
Un frÃo desasosegado abraza con manos gélidas mi pobre corazón. Las grises horas y […] se alargan y se aplanan en el tiempo; los momentos se suceden.
¡Cómo llueve!
