Libro del desasosiego
Libro del desasosiego ¿Por qué, de cuando en cuando, me expongo a procesos contradictorios e irreconciliables entre el soñar y el aprender a soñar? Porque probablemente estoy habituado a sentir tanto lo falso como lo verdadero, lo soñado con tanta nitidez como lo visto, que he perdido la distinción humana, falsa, según creo, entre la verdad y la mentira.
Basta con que yo vea nítidamente, con los ojos o con los oídos o con cualquier otro sentido, para sentir que lo que veo es real. Puede ocurrir que hasta pueda sentir dos cosas contradictorias al mismo tiempo. No importa.
Hay criaturas capaces de sufrir durante largas horas por no poder convertirse en el personaje de un cuadro o en la figura de un naipe de la baraja. Hay almas sobre las que pesa como una maldición el no poder travestirse en gentes de la Edad Media. Esto es lo que [me] ocurrió hace tiempo. Hoy ya no me ocurre. Me he perfeccionado aún más allá de todo eso. Me duele, por ejemplo, no poderme soñar como dos reyes en reinos alejados, pertenecientes, por ejemplo, a universos con tiempos y espacios distintos. No poder conseguirlo me entristece de verdad. Para mí es como pasar hambre.