Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Más allá de aquellos sueños vulgares, que son las vergüenzas corrientes de mis pocilgas del alma, que nadie confesará, y oprimen las vigilias como sucios fantasmas, viscosidades y forúnculos de la reprimida sensibilidad, ¿cuánto [de] ridículo, de pavoroso e indecible, puede el alma, aun con esfuerzo, reconocer en sus rincones?
El alma humana es un manicomio de caricaturas. Si pudiese revelarse de verdad, y no hubiese un pudor más profundo que todas las vergüenzas definidas y conocidas, sería, como dicen de la verdad, un pozo, pero un pozo siniestro de desvanecidos ecos, habitado por vidas innobles, viscosidades sin vida, babosas sin ser, arañas de la subjetividad.
… barcos que pasan en mitad de la noche, y no se saludan ni se reconocen.
No desembarcar, no tener muelles para el desembarco. Nunca llegar implica no llegar nunca.
Nos cansamos de todo, excepto de comprender. El sentido de la frase es a veces difícil de descifrar.
Nos cansamos de pensar para llegar a una conclusión, puesto que cuanto más se piensa, más se analiza, más se distingue y menos se llega a una conclusión.
