Libro del desasosiego
Libro del desasosiego El ambiente es el alma de las cosas. Cada cosa tiene expresión propia y tal expresión le viene de afuera. Cada cosa es una intersección de tres líneas y las tres líneas juntas dan forma a esa cosa: una cantidad de materia, el modo cómo la interpretamos o el ambiente en que se halla. Esta mesa sobre la que estoy escribiendo es un pedazo de madera, es una mesa y es un mueble rodeado de otros tantos muebles en este cuarto. Mi impresión de esta mesa, en caso de transcribirla, tendría que tener en cuenta las nociones de que es de madera, de que yo la llamo mesa, de que le atribuyo ciertos fines y usos y de que en ella se reflejan y se colocan y la transforman, los objetos en cuya vecindad tiene alma externa [con] lo que hay encima de ella. Y el propio color que le dieron, el desgaste de ese color, las manchas y desconchados que tiene —todo eso, repárese bien, le vino desde afuera, pero es lo que le confiere el alma, más incluso que su esencia de madera. Y lo íntimo de ese alma, que es el ser mesa, también le fue dado desde fuera, que es la personalidad.
