Libro del desasosiego
Libro del desasosiego El esfuerzo es inútil, pero entretiene. El raciocinio es estéril, pero tiene su gracia. Amar es agobiante, pero es mejor que no amar. El sueño, no obstante, lo reemplaza todo. En él puede caber toda la noción de esfuerzo, pero sin el esfuerzo real. Dentro del sueño puedo batallar sin riesgos de miedos o de caer herido. Puedo razonar sin que esté previsto alcanzar alguna verdad y que me duela el no alcanzarla nunca; sin querer resolver un problema, vea [que] nunca lo resuelvo; sin que […]. Puedo amar sin que me abandonen o me traicionen, o me hastíen. Puedo cambiar de amante pero ella siempre será la misma. Y si quisiera que me traicionase y me evitase, puedo mandar que así sea y siempre que yo lo quiera, siempre como yo lo disfruto. En sueños puedo vivir las mayores angustias, las mayores torturas, las mayores victorias. Puedo vivir todo eso como si fuese la propia vida: depende sólo de mi capacidad para convertir el sueño en algo vivido, nítido, real. Eso exige estudio y paciencia interior.