Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Tal vez se descubra que lo que llamamos Dios y que tan patentemente está en otro plano distinto de la lógica y la realidad espacial y temporal, es un modo nuestro de existencia, una sensación nuestra en otra dimensión del ser. Esto no me parece imposible. Así, los sueños serán, o bien otra dimensión en la que vivimos, o bien un cruce entre ambas dimensiones. Así como un cuerpo vive a lo alto, a lo ancho y a lo largo, nuestros sueños, yo qué sé, vivirán en el ideal, en el yo y en el espacio. En el espacio por su representación visible; en el ideal por la presentación como género distinto a la materia; en el yo por su íntima dimensión en nosotros. El propio Yo, el de cada uno de nosotros, es acaso una dimensión divina. Todo esto es complejo y, sin duda, a su tiempo será resuelto. Los soñadores actuales serán tal vez los grandes precursores de la definitiva ciencia del futuro. No creo, sin embargo, en una ciencia definitiva del futuro. Pero ésa es otra cuestión.
A veces hago metafísica de todo esto, con la intención escrupulosa y respetuosa de quien trabaja de veras y hace ciencia. Ya he insinuado que tal vez la esté haciendo. Lo esencial es que no me enorgullezca demasiado de esto, dado que el orgullo es perjudicial para la exacta imparcialidad de la precisión científica.