Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Transeúntes eternos de nosotros mismos, no hay paisaje alguno salvo el que somos. No poseemos nada porque ni siquiera nosotros nos poseemos. Nada tenemos porque no somos nada. ¿Qué manos alzaré y hacia qué universo? No es mío el universo: soy yo.
Conformarse es someterse y vencer es conformarse, ser vencido. Por eso, toda victoria es una insolencia. Los triunfadores pierden todas las cualidades del desaliento con las razones que los condujeron a la lucha de la que salieron victoriosos. Quedan satisfechos, pero satisfecho sólo puede estar el que se conforma, el que no tiene mentalidad de ganador. Triunfa sólo quien nunca consigue nada y sólo es fuerte el que se desanima siempre. Lo mejor y lo más grande es renunciar. El mayor de los imperios es el del Emperador que renuncia a la vida normal y a la de los demás hombres, y para quien la inquietud por la supremacía no pesa como un fardo de joyas.
Ninguna idea brillante consigue circular si no añade en sí misma algún elemento de estupidez. El pensamiento colectivo es estúpido porque es colectivo: nada pasa las barreras de lo colectivo sin dejar en ellas, como tributo, la mayor parte de la inteligencia que trae consigo.
