Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Tomar la obra hecha por otro y trabajar sólo para perfeccionarla… Es asà como acaso se harÃa la Iliada…
¡No tener que hacer el esfuerzo de la creación primera!
¡Cómo envidio a los que escriben novelas, a quienes las comienzan y las van componiendo hasta que por fin las acaban! Puedo imaginarlas, capÃtulo a capÃtulo, a veces hasta con las frases del diálogo y las que están entre los diálogos, pero serÃa incapaz de trasladar al papel esos sueños de escritura, […]
Paseábamos, jóvenes aún, bajo los altos árboles, entre el vago susurro de la arboleda. En los claros, surgidos de golpe en el azar del camino, la luna los hacÃa lagos y sus orillas, enmarañadas de ramas, eran más noche que la misma noche. La tenue brisa de los grandes bosques respiraba entre los árboles. Hablábamos de cosas imposibles y todo el paisaje, siendo real, se tornaba imposible. Y nuestras voces formaban parte de la noche, de la luna y de la floresta. Las oÃamos como si fuesen de otros.
No es que no hubiera caminos entre el incierto follaje. HabÃa atajos que, sin querer, conocÃamos, y nuestros pasos ondeaban en ellos entre las salpicaduras de las sombras, y el vago chapoteo de los reflejos duros y frÃos de la luna. Hablábamos de cosas imposibles y todo el paisaje real era también imposible.
