Libro del desasosiego
Libro del desasosiego ¿Qué es lo que tengo yo que ver con la vida?
Ayer estuve viendo y escuchando a un gran hombre. No un gran hombre conocido, sino a un gran hombre que lo es de verdad. Tiene mérito, si es que tal cosa la hay en este mundo; saben que tiene mérito y él sabe que los demás lo saben. Reúne, pues, todas las condiciones para que yo lo llame un gran hombre. Y en efecto, así lo llamo.
Su aspecto físico es el de un comerciante cansado. Su cara presenta trazos de fatiga, pero esto podría ser tanto de pensar en demasía, como de no vivir higiénicamente. Sus gestos son corrientes. Su mirada posee una cierta viveza, privilegio de quien no es miope. Su voz resulta un poco embarullada, como si los inicios de una parálisis general estragasen esa emisión del alma. Y el alma emitida hace discursos sobre política de partidos, sobre la devaluación del escudo y de lo que hay de vulgar en los colegas de grandeza.
