Libro del desasosiego
Libro del desasosiego No sé si el tedio es realmente la correspondencia despierta de la somnolencia del perezoso, o si es algo, en verdad, más noble que ese entorpecimiento. En mà el tedio es frecuente pero, que yo sepa, por haberme fijado en él, no obedece a reglas exactas. Puedo pasar sin tedio un domingo inerte; puedo sufrirlo de golpe, como una nube exterior, en plena concentración de trabajo. No consigo relacionarlo con un estado de salud o de falta de ella; no alcanzo a conocerlo como objeto de causas que estuviesen en la parte evidente de mà mismo.
Decir de él que es una angustia metafÃsica disfrazada, que es una gran desilusión desconocida, que es una poesÃa sorda del alma floreciendo de aburrimiento en la ventana que da a la vida —decir esto o algo parecido, puede dar color al tedio, como un niño al dibujo cuyas lÃneas traspasa y ahoga, pero no me parece más que un rum-rum de palabras haciendo eco en las cárcavas del pensamiento.