Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Son siempre cataclismos del cosmos las grandes angustias de nuestra alma. Cuando llegan hasta nosotros, en nuestro alrededor yerra el sol y las estrellas se perturban. En toda alma capaz de sentir llega el dÃa en el que el Destino representa en ella un apocalipsis de angustia —un entoldarse de los cielos y de los mundos todos sobre su propio desconsuelo.
Sentirse superior es verse tratado por el destino como inferior a los ya insignificantes —¿quién puede vanagloriarse de ser hombre en tal situación?
Si un dÃa pudiese adquirir un grado tan grande de expresión, que concentrase todo el arte en mÃ, escribirÃa una apoteosis del sueño. No conozco mayor placer en toda mi vida, que el de poder dormir. El desfallecimiento integral de la vida y del alma, el alejamiento completo de todo cuanto significa ser un hombre, la noche sin memoria ni ilusión, el no tener pasado ni tener futuro, la […].
Como Diógenes a Alejandro, sólo le he pedido a la vida que no me privase del sol. He albergado deseos, pero me ha sido negada la razón para tenerlos. Lo que he encontrado, más me hubiera valido haberlo encontrado de verdad. El sueño […].
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