Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Un tedio que incluye la anticipación de más tedio todavÃa; la pena, muy de mañana, de sentir pena por haber tenido pena hoy —grandes enredos sin utilidad ni verdad, grandes enredos…
… donde, encogido en un banco de la sala de espera de un apeadero, mi desprecio duerme entre el gabán de mi desaliento…
… el mundo de imágenes soñadas del que está compuesto, por igual, mi conocimiento y mi vida…
En nada me pesa o me dura el escrúpulo de la hora presente. Me da hambre la dilatación del tiempo y quiero ser yo sin condiciones.
Nada oprime tanto como el afecto ajeno —ni siquiera el odio ajeno, ya que el odio es más intermitente que el afecto; siendo una emoción desagradable, tiende a ser, por instinto de quien la padece, menos frecuente. Tanto el odio como el amor nos oprimen; ambos nos buscan y nos encuentran, no dejándonos solos.
Mi ideal serÃa vivir en una novela, descansando de la vida —leer mis emociones, vivir mi desprecio hacia ellas—. Para quien tiene la imaginación a flor de piel, las aventuras de un protagonista novelesco son ya más que bastante, porque son tanto de él como nuestras. No hay mayor aventura que haber amado a Lady Macbeth con amor verdadero y directo. ¿Qué es lo que tiene que hacer qui [en] asà amó, salvo ya no amar más en esta vida?
