Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Sin mÃ, el sol nace y se apaga; sin mà la lluvia cae y el viento gime. No son por mà las estaciones, ni el curso de los meses, ni el pasaje de las horas.
Dueño del mundo en mÃ, como de las tierras que no puedo llevar a cuestas, […].
En la nitidez perfecta del dÃa se aploma el aire lleno de sol. No es la presión de la futura tormenta, ni el malestar de los cuerpos involuntarios, ni el indefinido vacÃo del cielo de veras azul. Es el adormecimiento sensible de la insinuación del ocio, pluma que roza apenas la cara medio dormida. Es el calor, el verano. Apetece el campo hasta a quienes no gustan de él.
Si yo fuese otro, pienso, éste serÃa para mà un dÃa feliz, pues lo sentirÃa sin pensar en él. ConcluirÃa con una alegrÃa de antelación mi trabajo normal —el mismo que me es monótonamente anormal diariamente. TomarÃa el coche para Benfica, junto a buenos amigos con los que habrÃa quedado. ComerÃamos al atardecer, entre huertas. Nuestra alegrÃa formarÃa parte del paisaje y todos cuantos nos viesen pensarÃan que la alegrÃa era de allÃ.
