Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Hay algo de lejano en mí ahora mismo. Estoy, de hecho, en el balcón de la vida, pero no de esta vida. Estoy sobre ella, viéndola desde donde veo. Ella duerme frente a mí, descendiendo por taludes y rampas empinadas, como en un paisaje distinto, hasta el humo de las casas blancas de las aldeas del valle. Si cierro los ojos, continúo viendo, pues no veo. Al abrirlos, no veo nada, pues no veía antes. Soy una vaga añoranza que no viene del pasado ni del futuro. Soy una añoranza del presente, anónima, prolija e incomprendida.
… ese episodio de la imaginación a que llamamos realidad.
Hace ya dos días que está lloviendo y que cae del cielo ceniciento y frío una cierta lluvia, cuyo color aflige al alma. Hace ya dos días… Estoy tiste de sentir y lo medito en la ventana soleada al son del agua que gotea y de la lluvia que cae. Tengo el corazón oprimido y los recuerdos transformados en angustia.
Sin sueño ni razón alguna para tenerlo, hay en mí unas ganas locas de dormir. Hace mucho tiempo, cuando yo era niño y feliz, vivía en una casa con patio, donde se escuchaba la voz de un papagayo verde y colorido. Nunca, en los días lluviosos, entristecía su perorar, y clamaba, sin dudar del abrigo, un sentimiento constante, que sobrevolaba la tristeza como un gramófono anticipado.
