Libro del desasosiego
Libro del desasosiego No me someto al estado ni a los hombres: resisto desde la inercia. El estado sólo me querrÃa para algo concreto. Si yo no hago nada, nada de mà obtiene. Hoy ya no se mata, de manera que todo lo más, puede incomodarme, pero si eso ocurriera, no tendrÃa más remedio que blindar aún más mi espÃritu y vivir más adentro que nunca mis propios sueños. Pero eso no me ha ocurrido jamás. Nunca me afligió el estado. Creo que la suerte ha estado de mi parte.
La inacción consuela de todo. No hacer nada, nos lo da todo. Imaginar lo es todo, siempre que no tienda a la acción. Nadie puede ser el rey del mundo salvo en sueños. Y cada uno de nosotros, si de verdad se conoce a sà mismo, pretende ser el rey del mundo.
No ser, si se piensa, es el trono. No ser, deseándolo, es la corona. Tenemos lo que hemos renunciado, porque al sólo soñarlo, lo conservamos intacto, eternamente a la luz del sol que no hay o de la luna que no puede haber.
La más vil de todas las necesidades es la de la confidencia y la de la confesión. Es una necesidad de exteriorización del alma.
