Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Considerar nuestra mayor angustia como un incidente sin importancia, no sólo en la vida del universo, sino en nuestra misma alma, es el principio de la sabidurÃa. Considerar esto en medio justo de la angustia es la sabidurÃa entera. Mientras sufrimos, parece que el dolor humano es infinito, pero el dolor humano no es infinito, pues nada de lo humano lo es, ni nuestro dolor pasa de ser un dolor que sólo nosotros sentimos.
Cuántas veces, bajo el peso de un tedio que parece ser locura, o de una angustia que parece pasar más allá de sà misma, me detengo, en un mar de dudas, antes de rebelarme, y vuelvo a dudar, parándome, antes de divinizarme. Dolor de no saber cuál es el misterio del mundo, dolor de no ser amados, dolor de sentir la injusticia sobre nosotros, dolor de llevar el peso de la vida sobre nosotros, sofocándolo y prendiéndolo, dolor de muelas, dolor de zapatos apretados —¿quién puede decir cuál es el mayor dolor sobre uno mismo, cuánto más para los demás, o para la generalidad de los que existen?
Para muchos de los que me hablan o me oyen, paso por ser un insensible. Soy, sin embargo, más sensible que la gran mayorÃa de los hombres. Lo que soy, es un sensible que se conoce y que, por tanto, conoce la sensibilidad.
