Libro del desasosiego
Libro del desasosiego … la agudeza dolorosa de mis sensaciones, aunque sean de alegrÃa, la alegrÃa por la agudeza de mis sensaciones, aunque sean de pesar.
Escribo en domingo, mañana ya avanzada, en un dÃa amplio de suave luz, en el que, sobre los tejados de la ciudad interrumpida, el azul de un cielo del todo insólito cierra en olvido la existencia misteriosa de los astros…
También es domingo en mÃ…
También mi corazón va a la iglesia sin saber dónde está, vestido con un traje infantil de terciopelo, con la cara colorada de las primeras impresiones al sonreÃr sin ojos tristes por encima del cuello grande.
En la soledad nocturna, brilla un inesperado farol un poco más allá de la ventana. Todo lo demás permanece oscuro, salvo donde los suaves reflejos de la luz de las calles suben vagamente, flotando aquà y allá, un palidÃsimo e inverso halo lunar. En la negrura de la noche hasta el propio caserÃo destaca muy poco, y es asà que en sus distintos colores o tonos sólo pueden distinguirse vagas diferencias —dirÃase que abstractas—, haciendo irregular el denso conjunto.
