Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Dios me ha creado para ser niño y asà me ha dejado, como niño. Pero ¿por qué consintió que la vida me golpease y me rompiese los juguetes, dejándome sólo en el recreo, estrujando con manos tan frágiles el babi azul sucio de lágrimas? Si yo no puedo vivir sin sentir el cariño, ¿a qué vino privarme de ese cariño? Ah, cada vez que veo en la calle llorar a un crÃo, un crÃo apartado de los demás, me duele más que la tristeza del niño, el dolor desprevenido de mi pobre corazón exhausto. Me duelo con toda la estatura de la vida sentida y son mÃas las manos que tuercen el borde del babi, son mÃos las cuencas torcidas de las lágrimas verdaderas, es mÃa la flaqueza, mÃa la soledad y las risas de la vida adulta que pasa, utilizándome como luces de fósforos encendidos en el tejido arrugado de mi corazón.
Para sentir la delicia y el terror de la velocidad no necesito de automóviles veloces ni de trenes expresos. Me basta un tranvÃa y mi espantosa y cultivada capacidad de abstracción.
