Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Nada hay peor que el contraste entre el esplendor natural de la vida interna, con sus Indias naturales y sus paÃses desconocidos, y la sordidez, aunque aún no llegue a ser sórdida, de la cotidianidad vital. El tedio pesa más cuando no se tiene la disculpa de la inercia. El tedio de los más grandes esforzados es el peor de todos.
No es el tedio la enfermedad del aburrimiento por no tener nada que hacer, sino la enfermedad mayor de sentir que no vale la pena hacer nada, y siendo asÃ, que cuánto más queda por hacer, más tedio se siente.
Cuántas veces me desentiendo del libro donde estoy escribiendo y me pongo a trabajar con la cabeza hueca de todo el mundo. Más me valiera estar sin hacer nada, ocioso, sin tener que hacer nada, pues ese tedio, aunque real, al menos lo disfrutarÃa. En mi presente tedio no hay descanso, ni nobleza, ni bienestar en el que haya malestar. Hay sólo un apagamiento enorme de todos los gestos consumados, no un cansancio virtual sobre los gestos que quedan por no hacer.
Hay criaturas que sufren de verdad por no haber llevado una vida tan real como la de Mr. Pickwick ni haberle apretado la mano a Mr. Wardle. Soy uno de ésos. He derramado lágrimas verdaderas sobre esa novela, por no haber vivido ese tiempo con esa gente tan real.
