Libro del desasosiego
Libro del desasosiego Cubramos, oh Silenciosa, con una sábana de delicado lino el perfil yermo y muerto de nuestra Imperfección…
La manÃa por el absurdo y la paradoja es la alegrÃa animal de los tristes. Como el hombre normal dice disparates por sentirse vivo y por temperamento da palmadas en la espalda de los otros, los incapaces de entusiasmo y de alegrÃa dan volteretas en la inteligencia, y a su modo, cumplen con la gesticulación de la vida.
Las tÃas viejas de quienes las tuvieron, en las tardes a la luz de petróleo de las casas de pueblo, se pasaban las horas mientras la criada echaba una cabezada bajo el zumbido creciente de la tetera […] en hacer solitarios. En mà siente nostalgia de ese sosiego alguien que se coloca en mi lugar. Viene el té y la gastada baraja, bien recogida, se amontona en una esquina de la mesa. El chinero enorme se oscurece a la sombra, en el comedor en penumbra. Suda de sueño la cara de la criada que no tiene mucha prisa por acabar. Veo todo eso en mà con una angustia y una nostalgia que no tiene nada que ver con nada. Y sin querer me pongo a considerar cuál es el estado espiritual de quien hace solitarios.
