El Escape de la Robot Salvaje
El Escape de la Robot Salvaje El mundo alrededor es un torbellino de caos. Roz, a pesar del daño, se levanta, tambaleante. Su sistema interno parpadea con advertencias, pero no puede detenerse ahora. La granja está siendo destruida. El techo de la casa principal se desprende como si fuera una hoja de papel, las vacas en el campo son arrastradas por el viento, y los árboles que rodeaban el lugar caen uno por uno, arrancados de raíz. Roz, con su cuerpo aún sacudido por el impacto, comienza a moverse.
"—¡Roz, ven aquí!" grita el señor Shareef desde la distancia, su voz apenas audible en medio del rugido del viento. Pero Roz no responde. Algo dentro de ella ha cambiado.
Su programación inicial está diseñada para seguir órdenes, pero en ese momento crítico, mientras observa el caos y la destrucción, algo se activa más allá de la simple obediencia. Roz ve a los niños, Jaya y Jad, corriendo hacia el establo, buscando refugio. Ve al perro Óscar ladrando frenéticamente, perdido entre el polvo. Sabe que debe protegerlos, no porque sea una orden, sino porque algo en su interior le dice que es lo correcto.