La Misión de la Robot Salvaje
La Misión de la Robot Salvaje Roz, cuya voz robótica oculta un tono de ternura imposible, responde.
—Bienvenido a casa, hijo.
El ganso se rÃe, y en ese instante, siente que el mundo se estabiliza de nuevo. Sin embargo, su felicidad no pasa desapercibida. Chitchat, la ardilla, aparece desde las copas de los árboles, con su peculiar energÃa inagotable.
—¡Brightbill está de vuelta! ¡Brightbill está de vuelta! —chilla, y su grito es como un eco que despierta a todos los habitantes del bosque.
Los animales emergen uno a uno: el zorro Fink, los castores del estanque, el búho Swooper desde su nido en la rama más alta. Todos rodean a Brightbill, dándole la bienvenida y preguntándole por sus aventuras. El bullicio de la reunión es alegre, y durante un momento, parece que la isla ha recobrado la calma. Sin embargo, Roz observa en silencio, con una ligera sombra de preocupación en sus ojos mecánicos.
Brightbill, siempre perceptivo, nota el cambio en la expresión de su madre.
—¿Mamá, estás bien? —pregunta, buscando en sus ojos metálicos alguna señal.
Roz tarda unos segundos en responder, sus sensores captando un olor extraño que proviene de la costa, un aroma metálico que no pertenece a este paraÃso natural.