Robot Salvaje
Robot Salvaje Roz, enfrentada a la realidad de los RECOs destruyendo todo lo que había aprendido a amar, tomó la decisión más difícil de su existencia. Sabía que su presencia era un peligro para la isla, para sus amigos, y sobre todo, para Brightbill. No había escapatoria: los RECOs no descansarían hasta capturarla. Entonces, en un último acto de sacrificio, decidió enfrentarlos directamente, no para vencerlos, sino para rendirse y proteger a aquellos que habían hecho de la isla su hogar.
La batalla fue feroz. Roz, aunque no estaba hecha para luchar, se enfrentó a los RECOs con toda la fuerza que su cuerpo robótico le permitía. Utilizó cada recurso que le quedaba para ralentizarlos, para destruir a algunos de ellos. Cada choque metálico resonaba por la isla, cada explosión hacía eco en los corazones de los animales que observaban desde la distancia. Sin embargo, Roz sabía que su victoria sería temporal. Los RECOs eran más fuertes, mejor equipados, y no pararían hasta cumplir su misión.