Robot Salvaje
Robot Salvaje A pesar de sus esfuerzos, Roz comprendió que su única opción real era entregarse. Con dolor, tomó esa decisión. Sabía que si continuaba luchando, solo pondría más vidas en peligro. Aun así, el sacrificio le dolía profundamente. Mientras los RECOs se acercaban para llevarla, Roz miró una última vez a su familia adoptiva. Brightbill, ahora un ganso fuerte y decidido, se acercó a su madre robótica. “Volveré”, prometió Roz, con la esperanza de que algún día podría regresar, aunque sabía en su corazón que quizás ese momento nunca llegaría.
Los animales la rodeaban, algunos con lágrimas en los ojos, incapaces de imaginar la isla sin Roz. Brightbill voló hacia ella una última vez, abrazando su rostro metálico. “Te quiero, mamá”, dijo con la voz quebrada, mientras Roz le respondía con todo el cariño que una máquina podía expresar: “Yo también te quiero, hijo”.