Robot Salvaje
Robot Salvaje Con el paso de los días, su instinto de supervivencia creció. A pesar de aprender a moverse y adaptarse, aún era incapaz de generar un vínculo real con los animales de la isla, quienes la miraban con desconfianza desde las sombras. Roz sabía que debía persistir, aunque una conexión genuina parecía imposible.
Tras una violenta tormenta que azotó la isla, Roz descubrió un nido destrozado. Entre los restos, atrapado en el lodo, un pequeño ganso piaba débilmente. El gosling estaba indefenso, y algo dentro de Roz hizo clic. Sin comprender el porqué, lo recogió con delicadeza y, usando su cuerpo metálico, lo protegió del frío. Roz no tenía experiencia en cuidar a otra criatura, pero ese gesto la impulsó a tomar una decisión: cuidaría de este pequeño ganso.
Roz, una máquina programada para sobrevivir, había asumido el rol de madre en un mundo que apenas entendía.