Dialogos III
Dialogos III —Dices bien, ErixÃmaco, y considérese que no he dicho lo que acabo de decir. Pero no me vigiles, porque lo que yo temo en relación con lo que voy a decir no es que diga cosas risibles —pues esto serÃa un beneficio y algo caracterÃstico de mi musa—, sino cosas ridÃculas[66].
—Después de tirar la piedra —dijo ErixÃmaco—Aristófanes, crees que te vas a escapar. Mas presta atención y habla como si fueras a dar cuenta de lo que digas. No obstante, quizá, si me parece, te perdonaré.