Dialogos III
Dialogos III EQUÉCRATES, FEDÓN[1]
EQUÉCRATES —¿Estuviste tú mismo, Fedón, junto a Sócrates el dÃa 57aaquel en que bebió el veneno en la cárcel, o se lo has oÃdo contar a otro?
FEDÓN —Yo mismo estuve allÃ, Equécrates.
EQU. —¿Qué es, entonces, lo que dijo el hombre antes de su muerte? ¿Y cómo murió[2]? Que me gustarÃa mucho escuchártelo. bPues ninguno de los ciudadanos de Fliunte, por ahora, va de viaje a Atenas, ni ha llegado de allà ningún extranjero que nos pudiera dar noticias claras acerca de esos hechos, salvo la de que él murió después de haber bebido el veneno. De lo demás no hubo quien nos contara nada.
58aFED. —¿Ni siquiera, pues, estáis informados sobre el juicio, de qué manera se desarrolló?
EQU. —SÃ, de eso nos informó alguno, y nos quedamos sorprendidos de que se celebrara con tanta anticipación y que él muriera mucho más tarde. ¿Por qué pasó eso, Fedón?
FED. —Tuvo una cierta suerte, Equécrates. Aconteció, pues, que la vÃspera del juicio quedó coronada la popa de la nave que los atenienses envÃan a Delos.
EQU. —¿Y qué nave es ésa?
