Dialogos III
Dialogos III —Considera, pues —continuó Sócrates—, si en lugar de probablemente no es necesario que sea asÃ, esto es, lo que desea desea aquello de lo que está falto y no lo desea si no está falto de ello. A mÃ, en befecto, me parece extraordinario, Agatón, que necesariamente sea asÃ. ¿Y a ti cómo te parece?
—También a mà me lo parece —dijo Agatón.
—Dices bien. Pues, ¿desearÃa alguien ser alto, si es alto, o fuerte, si es fuerte?
—Imposible, según lo que hemos acordado.
—Porque, naturalmente, el que ya lo es no podrÃa estar falto de esas cualidades.
—Tienes razón.