Dialogos III
Dialogos III —Sea asà —dije yo.
—Por supuesto que es asà —dijo—. Ahora bien, ¿por qué precisamente de la generación? Porque la generación es algo eterno e inmortal en la medida en que pueda existir en algo mortal. Y es necesario, según lo acordado, desear la inmortalidad junto con el bien, si realmente el 207aamor tiene por objeto la perpetua posesión del bien. AsÃ, pues, según se desprende de este razonamiento, necesariamente el amor es también amor de la inmortalidad.
»Todo esto, en efecto, me enseñaba siempre que hablaba conmigo sobre cosas del amor. Pero una vez me preguntó: