Dialogos VII
Dialogos VII SÓCRATES Y SÍSIFO
SÓCRATES. — Ayer te esperamos largo tiempo, Sísifo, [387b] en la demostración de Estratónico[1], para que oyeras con nosotros cómo un hombre sabio trata sobre muchos y bellos asuntos de palabra y de obra[2], pero cuando creímos que tú ya no vendrías, nosotros mismos nos dispusimos a escucharle.
SÍSIFO. — Sí, por Zeus: se me presentó un imprevisto más importante que no pude aplazar. Nuestros magistrados s[c] tenían ayer consejo y me obligaron a tomar parte en sus deliberaciones. Entre nosotros, los de Farsalia, existe también la ley de obedecer a los magistrados cuando piden a alguno de nosotros que les aconseje.
SÓC. — Es bueno obedecer a la ley, y ser considerado por los conciudadanos un buen consejero, como también tú lo eres entre los farsalios. Pero, Sísifo, todavía yo no podría conversar contigo sobre el deliberar bien, considerando [d] que se necesita mucho tiempo y largo debate, sino que, en primer lugar, podría tratar contigo qué es la deliberación en sí. ¿Podrías decirme qué es la deliberación misma? No me digas que es deliberar bien o mal o bellamente, sino sólo qué es deliberar. ¿O es que no ha de serte muy fácil, siendo tú mismo tan buen consejero? Aunque ¿no será intromisión interrogarte sobre esto?
