Dialogos VII
Dialogos VII PLATÓN A DIONISIO: ¡ALÉGRATE[1]!
Al encabezar así mi carta, ¿habré dado con la fórmula correcta de saludo? ¿O más bien debería escribir «buena [b] suerte», como suelo saludar en las cartas que dirijo a mis amigos? Porque tú mismo, según cuentan los que entonces fueron testigos en Delfos, saludaste al dios con esta misma fórmula, y dejaste escrito, según cuentan:
Alégrate y mantén feliz la vida del tirano.
Yo, en cambio, ni a un hombre querría hacer tales [c] votos ni, evidentemente, menos aún a un dios[2]: a un dios, porque haría votos por algo contrario a la naturaleza divina, que está establecida más allá del placer y del dolor; al hombre, porque en la mayoría de los casos el placer y el dolor producen un daño, ya que engendran en el alma torpeza de espíritu, olvido, estupidez y violencia. Dicho sea esto por mi parte respecto al saludo, y tú, después de haberlo leído, elige como te guste.
