Dialogos VII
Dialogos VII ALCIBÍADES. — Tal vez no sepas, Sócrates, que por [d] poco me has tomado la delantera, pues yo tenía la idea de dirigirme a ti en primer lugar y hacerte la misma pregunta, para saber qué es lo que quieres y con qué esperanza me importunas, obstinándote continuamente en presentarte donde yo me encuentre. Porque, en realidad, me sorprende tu modo de obrar y tendría mucho gusto en informarme.
SÓC. — Pues bien, escúchame con atención, si verdaderamente, como aseguras, estás deseoso de saber qué pienso. Voy a hablar pensando que me vas a oír con paciencia.
ALC. — Muy bien. Habla entonces.
SÓC. — Ten cuidado, porque no sería sorprendente que [e] lo mismo que me costó trabajo empezar, pueda terminar también con dificultades.
ALC. — Habla, querido amigo, que yo estoy dispuesto a escucharte.
