Eutifrón
Eutifrón SÓCRATES. —¿Qué diremos de lo santo, mi querido Eutifrón? ¿No es amado por todos los dioses, como tú lo has sentado?
EUTIFRÓN. —Ciertamente.
SÓCRATES. —¿Y es amado porque es santo, o por alguna otra razón?
EUTIFRÓN. —Precisamente porque es santo.
SÓCRATES. —Luego es amado por los dioses porque es santo; mas ¿no es santo porque es amado?
EUTIFRÓN. —Así me parece.
SÓCRATES. —Pero lo santo, ¿no es amable a los dioses porque los dioses lo aman?
EUTIFRÓN. —¿Quién puede negarlo?
SÓCRATES. —Lo que es amado por los dioses no es lo mismo que lo que es santo, ni lo que es santo es lo mismo que lo que es amado por los dioses, como tú dices, sino que son cosas muy diferentes.
EUTIFRÓN. —¿Cómo es eso, Sócrates?
SÓCRATES. —No cabe duda, puesto que nosotros estamos de acuerdo, que lo santo es amado porque es santo, y que no es santo porque es amado. ¿No estamos conformes en esto?
EUTIFRÓN. —Lo confieso.
SÓCRATES. —¿No estamos también de acuerdo en que lo que es amable a los dioses, no lo es porque ellos lo amen, y que no es cierto decir que ellos lo aman porque es amable?