Gorgias
Gorgias SÓCRATES. —¿Hablas de los placeres que voy a decirte, como por ejemplo, respecto del cuerpo, los que se experimentan al comer y al beber? ¿Y no tienes por buenos los que procuran al cuerpo la salud, la fuerza, o cualquiera otra cualidad semejante; y por malos los que engendran las cualidades contrarias?
CALICLES. —Seguramente.
SÓCRATES. —¿No sucede lo mismo con los dolores, siendo unos buenos y otros malos?
CALICLES. —Sin duda.
SÓCRATES. —¿No debemos escoger y proporcionarnos los placeres y los dolores que causan bien?
CALICLES. —SÃ, ciertamente.
SÓCRATES. —¿Y huir de los que causan mal?
CALICLES. —Es evidente.
SÓCRATES. —Porque, si lo tienes presente, hemos convenido Pólux y yo en que en todas las cosas se debe obrar en vista del bien. ¿Piensas igualmente, como nosotros, que el bien es el fin de todas las acciones, y que todo lo demás a él debe referirse y no él referirse a todo lo demás? ¿Unes tu voto a los nuestros?
CALICLES. —SÃ.
SÓCRATES. —AsÃ, es preciso hacer todas las cosas, hasta las agradables, en vista del bien; y no el bien en vista de lo agradable.
CALICLES. —Sin duda.