Gorgias
Gorgias SÓCRATES. —Son igualmente los únicos que podrÃan no exigir salario por las ventajas que proporcionan, si lo que ellos dicen fuese verdad. En efecto; otro que hubiese recibido cualquiera otra clase de beneficio, por ejemplo, que se hubiere hecho ligero en la carrera mediante los cuidados de un maestro de gimnasia, podrÃa quizá faltar a éste al reconocimiento que le debe, si el maestro de gimnasia le dejase a su discreción, y si no hubiese hecho con él un convenio oneroso en virtud del cual debÃa de recibir dinero en cambio de la agilidad que le comunicaba; porque no es, a mi parecer, la lentitud de la carrera, sino la injusticia la que hace los hombres malos. ¿No es asÃ?
CALICLES. —SÃ.
SÓCRATES. —Si alguno, por lo tanto, destruyese este principio de maldad, quiero decir, la injusticia, no tendrÃa que temer que se portasen con él injustamente; y serÃa el único que con seguridad podrÃa dispensar gratuitamente su beneficio, si estaba realmente en su poder hacer los hombres virtuosos. ¿No convienes en esto?
CALICLES. —SÃ.
SÓCRATES. —Probablemente por esta razón no es vergonzoso recibir un salario por otros consejos, que se dan, relativos a la arquitectura, por ejemplo, o a cualquiera otro arte semejante.
CALICLES. —Asà parece.